Tarjetas monedero de ayuda social

El acceso a una alimentación adecuada se ha convertido en uno de los principales retos sociales en España. El encarecimiento sostenido de la cesta de la compra, especialmente de los alimentos frescos, está tensionando los presupuestos familiares y aumentando el número de hogares que necesitan apoyo para cubrir necesidades básicas.

En este contexto, las tarjetas monedero de ayuda social se han consolidado como una herramienta clave para garantizar el derecho a la alimentación desde un enfoque más flexible, digno y adaptado a las realidades territoriales. Sin embargo, su despliegue a gran escala plantea un desafío estructural: cómo asegurar la trazabilidad, la rendición de cuentas y la correcta ejecución de los fondos públicos y sociales.

Contexto: inseguridad alimentaria y nuevas formas de ayuda

Organizaciones como Acción contra el Hambre llevan años alertando de que la inseguridad alimentaria no es solo una cuestión de disponibilidad de alimentos, sino de acceso económico, estabilidad y dignidad. La imposibilidad de elegir qué comer, cuándo y cómo, tiene impactos directos en la salud, el bienestar y la inclusión social.

Este escenario se ve agravado por el aumento del coste de la vida. Según el estudio de supermercados de la OCU 2025, la cesta de la compra ha subido de media un 2,5 %, con incrementos especialmente acusados en productos básicos:

El gasto medio anual en alimentación para una familia se sitúa en torno a los 6.259 €, superando los 6.400 € en Cataluña y manteniéndose en niveles muy elevados en Baleares y País Vasco, territorios donde el margen de ahorro es cada vez más reducido.

Ante esta realidad, los modelos tradicionales de ayuda basados exclusivamente en el reparto de alimentos resultan insuficientes para responder a necesidades diversas y cambiantes.

Actuaciones relevantes en el uso de tarjetas monedero

Fondo Social Europeo Plus (FSE+) – Asistencia Material Básica

El Programa de Asistencia Material Básica del FSE+ ha supuesto un cambio estructural en la forma de canalizar la ayuda alimentaria en España. El programa impulsa el uso de tarjetas monedero para que las personas beneficiarias puedan adquirir alimentos y productos de primera necesidad en comercios habituales, reforzando la autonomía y reduciendo el estigma asociado a la ayuda.

Este modelo exige, al mismo tiempo, sistemas sólidos de control, seguimiento y justificación, dado el volumen de fondos movilizados y el número de agentes implicados.

Acción contra el Hambre: seguridad alimentaria con enfoque integral

Las actuaciones de Acción contra el Hambre ponen el foco en garantizar una alimentación saludable, suficiente y sostenible, integrando la ayuda económica con acompañamiento social, educación nutricional y fortalecimiento de capacidades.

El uso de tarjetas monedero permite adaptar la ayuda a las necesidades reales de cada hogar, pero también requiere información fiable y estructurada para evaluar el impacto y mejorar los programas.

Cáritas: dignidad, elección y acompañamiento

Cáritas ha sido una de las entidades pioneras en el uso de tarjetas monedero como alternativa a los vales o lotes cerrados. Su enfoque subraya la importancia de la libertad de elección y del acompañamiento social como parte inseparable de la ayuda económica.

Este modelo refuerza la dignidad de las personas, pero también incrementa la complejidad operativa y la necesidad de sistemas que garanticen coherencia, seguimiento y rendición de cuentas a nivel diocesano, autonómico y estatal.

Cruz Roja: ayuda económica que empodera

Cruz Roja ha destacado el valor de las ayudas económicas —incluidas las tarjetas monedero— como una herramienta que empodera a las personas, permitiéndoles tomar decisiones acordes a su realidad y necesidades.

Este enfoque, centrado en la persona, refuerza la importancia de contar con mecanismos que aseguren que los recursos se utilizan conforme a los objetivos del programa, sin añadir cargas administrativas innecesarias a las entidades ejecutoras.

El reto común: la trazabilidad de las tarjetas monedero de ayuda social

A medida que los programas crecen, surge una pregunta clave para todas las organizaciones implicadas:

¿Cómo garantizar que cada euro llega donde debe, se utiliza correctamente y puede ser justificado ante financiadores y administraciones?

La trazabilidad de las tarjetas monedero de ayuda social no se limita al registro de pagos. Implica poder responder, de forma segura y verificable, a cuestiones como:

  • Asignación de fondos por persona y hogar.

  • Uso efectivo de las ayudas.

  • Control de saldos y límites.

  • Seguimiento territorial y temporal.

  • Generación de informes para auditorías y evaluación de impacto.

Sin sistemas adecuados, la gestión se fragmenta, aumenta el riesgo de error y se dificulta la rendición de cuentas.

Trazabilidad de tarjetas monedero con Naria: datos, seguridad y confianza

En este contexto, Naria trabaja como capa tecnológica de trazabilidad y control en programas de ayuda social basados en tarjetas monedero.

Actualmente, estamos colaborando en el Programa de Asistencia Material Básica, donde hemos contribuido a trazar mediante tecnología blockchain más del 60 % de los fondos repartidos en España, garantizando:

  • Seguridad de la información.

  • Inmutabilidad de los registros.

  • Transparencia para todos los agentes implicados.

  • Facilidad en la rendición de cuentas ante financiadores y administraciones.

  • Mejora en la ejecución y seguimiento del programa.

La tecnología blockchain no sustituye a las entidades sociales ni a los programas públicos: actúa como un sistema de confianza, que conecta operativa, datos e impacto sin añadir complejidad innecesaria.

De la ayuda económica a sistemas de confianza

Las tarjetas monedero de ayuda social han demostrado ser una herramienta eficaz para responder a la inseguridad alimentaria desde un enfoque más humano y adaptado. El siguiente paso es consolidar estos programas con sistemas de trazabilidad que refuercen la confianza pública, la eficiencia y la transparencia.

En un contexto de recursos limitados y necesidades crecientes, la rendición de cuentas no es un trámite: es una garantía de sostenibilidad del sistema.

La combinación de políticas sociales, entidades comprometidas y tecnología bien aplicada permite avanzar hacia modelos de ayuda que no solo lleguen más lejos, sino que lo hagan mejor.